Aunque no recuerdo muy bien las primeras webs que visité en mis inicios del mundo online, tampoco es necesario para ver las diferencias de éstas con las actuales. Y es que a día de hoy, aún existen muchas empresas con este tipo de web 1.0, con un cariño en algunos casos inexplicable.

El problema de esto no es el sufrimiento que puede provocar a la vista de muchos usuarios, sino que no cumplen con los requisitos que a día de hoy demandan los consumidores.

¿Cuáles son esas necesidades? Como en la mayoría de los estudios de marketing digital, se trata de centrarnos en el visitante. Cuando alguien visita nuestra web necesita saber que la información que consulta está actualizada, y por eso necesitamos una web activa. Para esto, no es suficiente con un marcador que indique el número de visitante que eres o la fecha de la última actualización. La actividad y dinamismo de un portal se trata de dar vida a nuestra web, renovándola y actualizándola cada cierto tiempo.

Uno de los aspectos más importantes que distinguen a una web actual de otra que no lo es, es que éstas últimas son fuentes de información, sin embargo, la web actual ya no informa, comunica. Nuestros clientes deben tener la oportunidad de participar con comentarios, testimonios, formularios… para que podamos intercambiar propuestas, responder dudas o sugerencias, al fin y al cabo, relacionarnos con ellos y siempre en un tiempo óptimo de respuesta.

Los consumidores son más exigentes, demandan más información, respuestas más rápidas y debemos facilitarles la tarea. Una navegación cómoda por nuestro portal hará que pueda encontrar de manera sencilla lo que está buscando. Además, conociendo qué es lo que buscan, podremos dárselo de forma directa, y además esto nos proporcionará una información muy valiosa de qué demandan.

Es interesante que tu web refleje lo que eres, lo que tienes. Pero no se puede limitar a ser un simple catálogo con productos, como un anuncio de prensa. Existen muchos negocios con una imagen física bastante actual, renovada, moderna. Imagen bastante diferente a lo que transmite su web, reflejando una imagen equívoca de su empresa. Esto da lugar a que algunos usuarios puedan pensar que se trata de un negocio desfasado o que ni existe. Y aunque esto pueda parecer lógico, basta con un par de búsquedas en Google para comprobar que sucede con más frecuencia de lo que imaginamos.

Uno de los problemas principales de las primeras web es su falta de adaptación a soportes como móviles o tabletas, es decir, no son responsive. Una característica cada vez más necesaria, ya que estos soportes son los medios más utilizados para visitar las mismas. Existen incluso algunos formatos como el flash, que en su díaconquistó a muchos gracias a sus simpáticas animaciones, pero que hoy no es suficiente ya que no no funcionan para iOS, Android 4.1 o superior. Por tanto quien acceda a nuestra web a través de cualquier de estos dispositivos no podrá ver nada, haciendo que perdamos visitas de un porcentaje de usuarios bastante relevante. Es muy importante actualizar la tecnología de nuestra web para no perder visibilidad.

Es por todo esto por lo que creo que es necesario contar con una web actual, que nos ayuden a ser dinámicos y estar en el mundo online de forma correcta. El cambio llegó hace tiempo, pero siempre se puede remediar. Y las que ya se encuentran en este punto, quizás sería un buen momento para emprender en el mundo del blog corporativo, ¿no? Pero esto ya, para otro post 🙂